¿Por qué empezar a pedir perdón a tu hij@ antes de que sea demasiado tarde?

¿Le pides perdón a tu hij@ cuando te equivocas?


Sí crees en la importancia de ser el espejo donde se mira tú hij@ y ser un modelo sigue leyendo.

Vivimos en la sociedad de la prisa, de lo inmediato y cada vez son menos los momentos en los que pararse a reflexionar, pensar, observar, forman parte de nuestra cotidianeidad.

¿Cuántos momentos al día te dedicas a reflexionar sobre algo, tomándote un tiempo de calidad para poder analizar cada detalle?

Esto es uno de los grandes problemas que hacen que nuestra sociedad, cada día sea un poco más despersonalizada y aspectos tan importantes como la inteligencia emocional,  se desvanezcan bajo una montaña de banalidades.

Uno de las máximas tanto en la educación como en la crianza, es que el error forma parte de cada proceso, siendo este en sí mismo una gran oportunidad para sacar un aprendizaje. Siendo este, un momento idóneo para volver a hacer, ensayar. Equivocarse forma parte de la vida, rectificar, probar otros caminos es un aprendizaje que va implícito en las criaturas y que debemos dejar que aparezca de forma natural.

Hasta aquí todo bien, esta idea suele ser compartida por la mayoría de las personas que conozco, aunque, cuando llevo este concepto a otros escenarios, la situación parece que comienza a complicarse y comienza a crear ampollas.

Cuando el error  se da en una situación donde entran en juego otras personas, las habilidades sociales y la socialización, el haber hecho “daño” a alguien, se suele enfatizar en que los infantes pidan disculpas por aquello que ha sucedido. Haciéndole ver lo importante que es conectar con el sentimiento de la otra persona.   

El mensaje que envías en ese momento  es muy poderoso, ya que le estás explicando que pidiendo perdón, está ayudando a la otra persona, comprendiendo como se siente y mostrando el arrepentimiento por aquello sucedido y dándole a entender que no volverá a suceder. El lenguaje es una herramienta esencial y hay que ser muy cuidadosa, ya que a través de él, enviamos mensajes y enseñanzas a las criaturas.  Además en estas situaciones, también experimenta la relevancia del cuidado hacía los demás.

Pero es muy importante ser coherente, el adulto es el ejemplo y al igual que, sí se quiere transmitir el valor de una alimentación saludable, tu, como madre, no te vas a hinchar a comer “guarrerias”, con el perdón ocurre exactamente igual.

Cuando pedimos perdón nos estamos mostrando personas emocionalmente estableces, equilibradas, cercanas, como un ejemplo.

PERO… ¿Y QUÉ CAMBIA CUANDO SE TRATA DE PEDIR PERDÓN A LAS CRIATURAS?

En muchas ocasiones no se tiene en la misma consideración a los niños y las niñas así como al resto de personas del planeta. Ya que en muchas situaciones no se les percibe como personas competentes.

Como te decía anteriormente los mensajes que enviamos a los infantes son muy poderosos y esto va a formar parte de la construcción de su personalidad y de su autoestima.

Si por un lado, estás transmitiendo el valor de pedir perdón como signo de aprecio, de reflexión, de cercanía a las emociones y sentimientos de la otra persona.  ¿Qué mensaje está recibiendo tu hijo o tu hija al ver que cuando te equivocas tú, no le pides disculpas?

El pedir perdón a un niño así como a cualquier otra persona es una señal de humildad. ¿Por qué cuando se trata de pedir perdón a un niño tendría que ser diferente?

Con esa disculpa, ese modelo, va a  poder imitar e incorporar ese valor como un aspecto importante del trato hacia los demás en sus habilidades sociales. Pero no solo eso.

La información que recibe la criatura es de confianza, ese acto le hace percibirse como una persona con derechos. Ha de ser tenido en cuenta. Es un aprendizaje y una enseñanza del amor que debe tenerse, y del trato respetuoso e igualitario hacia la infancia.

En el momento en el que te enfadas , le gritas o le faltas al respeto, es necesario que exista una conversación en la que le puedas explicar el motivo del enfado, desde la serenidad, y pedirle perdón desde el reconocimiento propio de cómo te sentiste, sin inducir a la culpabilidad de que su conducta fue la desencadenante.

¿NO TE HABÍAS PARADO A PENSAR EN ESTO ANTES?

Tranquila, no te pongas a pensar en el daño irreparable que has causado, ya que esto no es así, los niños y las niñas son esponjas y grandes expertos en incorporar y acomodar nuevas experiencias, y aprendizajes. Nunca es tarde.

Espero que este post te haya sido de gran ayuda. ¿Crees que es importante? Me encantaría saber tu opinión y tu experiencia.Puedes escribir abajo tu comentario o compartir el post en tus RRSS. Recuerda que juntas somos más fuertes y crear comunidad de aprendizaje.

Si te interesa el tema de la crianza consciente y te gustaría ampliar información, puedes pasar por mi web , donde podrás encontrar otros artículos interesantes o escribirme un email a martaserra@criarconalma.com.

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¡Sigue disfrutando de la crianza, es una experiencia única!

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