Sexualidad afectiva asignatura pendiente.

Un día en la vida de María…

-Mamá no tienes ni idea.

-Pero qué dices, hija. Claro que tengo idea. No puedes tratar la sexualidad con un niño de 2 años.

-Pues claro que sí, mamá. El concepto de sexualidad es muy amplio y no es nada pervertido cuando lo aplicas con pequeños. Te estás confundiendo.

-Creo que tú eres una desmadrada.

-Anda, ves a leer tu libro mágico…

-¡Pues eso voy hacer!

Libro mágico

“Esto de educar mola mazo”

¿Qué es la sexualidad? ¿Es algo malo?

Lo cierto es que cuando pensamos en el concepto de sexualidad, a menudo nos viene a la cabeza connotaciones de excitación, morbosidad, incluso un punto de peligrosidad.

Así que cuando añadimos a la mezcla, infancia, nos saltan todas las alarmas habidas y por haber.

Y es normal, porque para las y los adultos la sexualidad tiene que ver con todo aquello que pasa después de abandonar la infancia. Sin embargo, la realidad es que las personas desde que nacemos somos personas sexuadas.

 Nacemos con un sexo biológico, que puede o no alinearse con nuestro género (ese sería un tema para tratar en otro artículo), pero que en definitiva, nos hace ser seres sexuados.

Por lo tanto, ¿qué abarca la sexualidad?

La sexualidad es un abanico enorme en el que, según van creciendo las y los menores, va aumentando en posibilidades.

¿A qué me refiero?

Cuando una o un menor nace, su contacto con la sexualidad es el afecto que le proporciona sus progenitoras o progenitores. El cariño, las caricias, los mimos, todo eso es sexualidad afectiva.

Es muy importante que la menor y el menor sienta ese afecto para poder desarrollar una salud emocional sana. Otro ejemplo de sexualidad afectiva serían los masajes que realizamos a las y los bebés. Es un buen momento para establecer una buena comunicación sexual afectiva

¿Cómo?

 Al masajear a una o un bebé es importante mantener contacto visual. Debemos utilizar nuestro lenguaje no verbal, los ojos en este caso, para hacer un señal que, al repetir diariamente, la bebé o el bebé entienda que es la manera de pedir permiso para acariciar su cuerpo. Aunque nos puede parecer que no tiene sentido pedir permiso a una o un bebé, lo cierto es que ya estás estableciendo las bases para una sexualidad afectiva sana.

Si a continuación complementas tu lenguaje no verbal con palabras de manera que, indicas que va a proceder, estarás reforzando el mensaje que hará que la o el bebé en el futuro afronte las relaciones sexualidad afectivas de manera sana.

La educación sexual es la gran olvidada.

 ¿Por qué lo afirmo?

 Porque solo nos acordamos de educar en sexualidad al llegar a la pubertad y a veces ni eso. Y toda la educación que reciben las y los menores es; ¿cómo prevenir enfermedades o embarazos no deseados? Y ya… no hay más.

¿Qué podemos hacer como madres o padres?

Educar desde que nacen. Ya he nombrado qué podemos hacer cuando llega el momento “masajes”

¿Qué más podemos hacer?

La forma más poderosa de educar  en sexualidad afectiva sana es con el ejemplo. Si toda la familia se trata con amor, afecto, respeto, educación, la o el bebé aprenderá a amar, a dar afecto, a respetar y a ser educada o educado. Es así de sencillo. Aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Nuestro mensaje corporal es importante, nuestro tono de voz, nuestra mirada y gestos faciales, todo acompaña. También las palabras, sobretodo el cómo se dicen, por encima del mensaje final que queremos dar.

Otra forma de educar en sexualidad, es aprovechar momentos cotidianos. Por ejemplo en el baño. Cuando son bebés y hay que bañarles, el proceder sería el mismo que he explicado al realizar un masaje. Pedir permiso con la mirada e ir nombrando las partes de cuerpo que vamos a limpiar. Cuando los bebés crecen, y tienen alrededor de dos años, es un buen momento para ir un paso más allá.

Es necesario educar para que se entienda que su cuerpo es, precisamente, suyo. Tienen el poder de su cuerpo. Son amas y amos de sus cuerpos.

¿Cómo podemos hacerles entender este concepto?

 Pidiendo permiso y respetando su decisión.

 ¿De qué manera?

Podría ser; ¿puedo lavar tu vulva/pene  o prefieres hacerlo tú? Así de sencillo. Si la respuesta es no, se acepta y dejamos que lo hagan.

Independientemente de si creemos que lo harán bien o no. Si no lo hacen cómo creéis que se debe lavar, se le explica y ya lo aprenderá con la práctica. Es mucho más importante que la decisión sobre su cuerpo sea suya, y que sea respetada, que no el hecho de si esa zona ha quedado o no tan limpia como os gustaría.

Si aprenden estos conceptos en la etapa infantil, cuando sean mayores no solamente esperan que sus cuerpos sean respetados, sino que además aprenderán a ser respetuosos con las demás personas.

En los tiempos que corren es muy importante educar para no ser agresores. En vez de educar en la cultura del miedo y enfocarnos en la víctima, enfoquémonos en que no haya agresores. Si tú respetas las decisiones que tomen sobre sus cuerpos estarás educando para que no se conviertan en un futuro en una persona agresora. Este concepto, es esencial  ya que educar en la sexualidad afectiva,  también consiste en tener cuidado de los mensajes que transmitimos. Ya sean verbalizados o no. Si nos enfocamos en cambiar comportamientos de las posibles víctimas estaremos olvidando lo más importante. No hay víctimas sin agresores.

Debemos hacer que la sexualidad deje de ser una asignatura pendiente de la sociedad, pero más específicamente de la familia. Eduquemos en la sexualidad afectiva consciente. Eduquemos en perspectiva de género y diversidad sexual. Si deseáis una crianza consciente en sexualidad, perspectiva de género y diversidad sexual puedes encontrarme en instagram o en mi página web www.beatrizarz.com. Además os dejo un enlace por si queréis una sorpresa, un regalo para ti AQUÍ.

¿QUÉ OPINAS DE TODO ESTO? ¿TE SIENTES REFLEJADA EN CON ALGUNO DE LOS ASPECTOS DETALLADOS EN EL POST?

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